sábado, 18 de agosto de 2018

Historia inicial

Eran inicios de Octubre, una relación de seis años acababa de irse por la borda, aunque para ser franca la relación amorosa se había ido por la borda desde que comenzó, o, para no dar rodeos, no existió. Jamás fui su novia ante los ojos de los demás, me presentaba como su amiga, su compañera de trabajo o por mi nombre, a secas.

La justificación para hacerlo era adecuada, trabajábamos juntos y él era mi jefe, debíamos mantener los mundos separados por el bien de mi carrera, porque yo necesitaba tener autoridad y siendo la novia del jefe, pues, podría verse afectada.

Aunque me incomodaba y nunca estuve de acuerdo con la razón, o la verdad no creía que el mundo fuera a tomar, mis capacidades, mi inteligencia y demás, en segundo plano y solo se fuera a fijar que en las noches también ejercía su autoridad sobre mí, acepte tener una relación así, porque había decidido que podíamos construirnos un mundo.

Creencia que se reforzaba paradójicamente por el hecho de trabajar juntos, y poder potenciar sus habilidades e intentar que no se notaran tanto sus defectos. Por el contrario, mis defectos siempre se notaban, y se potenciaban.

Desde aquí, ahora creo que fue esa realmente la relación que se terminó, veo que también en cierta forma se había convertido en algo tóxico, que nos estancó emocional y socialmente.

Que difícil es soltar, aunque se sea consiente de lo que pasa, aunque el mundo y los mas cercanos te lo griten, y te lo repitan en cada oportunidad. ¿Que te hace ser tan obstinado? 

Pero esa no es la historia que quiero contar, en otra oportunidad lo haré. Transcurría septiembre, y yo, intentaba re armarme, encontrarme o perderme totalmente. Un mes atrás había establecido contacto nuevamente con alguien con quien hablaba esporádicamente por Internet, me había invitado un café, por lo cual me sentía especialmente atraída, todas mis buenas relaciones habían girado entorno a una invitación a un café. 

Esa invitación no se había concretado, la cambiamos por silencio, por saludos esporádicos, por las lecturas que nos hacíamos de lo que compartíamos. No fue café, para no posponer más el encuentro lo invite a celebrar mi cumpleaños con mis amigos jugando bolos, buenos yo jamas dije cual era el motivo.

A la final no se necesitan motivos, las palabras son meras excusas. 

martes, 3 de octubre de 2017

Iluso

Si, las primeras huellas del olvido vienen con el rastro de otros, con sus manos ocupando espacios que alguna vez fueron tuyos.

Que iluso, es imposible quedarse en el mismo lugar. Podría intentarlo y como esas promesas románticas sentarme en la estación a ver pasar el tren.

Y yo, sentada en la estación podre parecer inmóvil, pero jamás será verdad. A la estación llegará polvo y la luz del sol y la lluvia, ah el agua, que lo transforma todo lentamente.

Desde el momento que te fuiste, sabíamos que no habría retorno, yo jamas miro para atrás, y las decisiones son pactos de sangre, inquebrantables.

No seas iluso, nadie se sienta a esperar y sigue igual.

martes, 29 de agosto de 2017

De mañas y manías

love
Tomo café en vasos grandes, me gusta frío, a sorbos pequeños, saborearlo lentamente. 

Me gusta el té frío, los helados de Arequipe y el chocolate caliente.

El sabor a cigarrillo de los besos, pero no me gusta fumar. 

Me gustan los días lluviosos, los eneros, los miércoles, las estrellas, los arco iris.

Me gustan tus manos en mi sexo, y tu sexo en mi boca. 

Me gusta discutir, polemizar.

“La pasión, los extremos, la mediocridad, lo mejor” Son palabras muy frecuentes en mis conversaciones.

Me atrae más dar que recibir.

Un libro bueno o malo. Me gusta que me lean en voz contemplativa.  

El vino en cualquier presentación. La gente que sonríe, y que al mirarte te lo dice todo.

Me gustan los extremos, amar sin medirme, saltar.

La luz azulada, las mañanas rosas, unas manos fuertes que rodean mi cintura y me dirigen.


Me gusta vivir punto final. 





jueves, 24 de agosto de 2017

Vacio

Tengo la impresión de estar muriendo, 
y de estar más viva que nunca, 
siento partes de mi cuerpo que no conocía, 
me redescubro.

A la luz que proyectan los balcones sobre la calle, 
a la luz roja del semáforo, 
a la luz de las estrellas, 
a la luz del faro, 
Tengo la impresión de que nada es real.

Y sin embargo las noches que han pasado son lo más real he conocido.
Como se deslizan los gatos por el tejado, 
como cae  la lluvia sobre mi rostro empapado, 
como me estrello y rio. 

Tengo la sensación del vacío, 
pero me siento tan llena, 

Tengo en la punta de la lengua Saudade, 
a Borges, a Irati, a belli, a Hess

Tengo la piel alborotada,
como decía Isabella. 

Me tengo, o tengo la impresión de que al fin me pertenezco, 
me he encontrado bajo la luz que proyecta la luna sobre las olas, 
bajo ese suspiro que cae, 
bajo ese manantial que ha estado aquí miles de años, 
bajo mi sombra, 
bajo lo que ya se fue, 

sobre mí.  

jueves, 10 de agosto de 2017

Una última carta para decir adios.

Que el amor te alcance y te lleve lejos,
nos encontramos cerca del cielo
Que tus ojos brillen y te sientas lelo, 
Que de la cordura quede solo el recuerdo, 
Y de las tardes grises no seas pasajero. 

Que te cure y te abrigue el deseo,
y esas mariposas que te vuelven ciego,
no dejes que el mundo apague tus días,
no dejes que el insomnio sea tu rutina.

No te quedes si planeas irte,
o si lo que planeas es no quedarte.

No te obligues, no te forces,
no te mientas, no te ahogues,
no me mires, no me hables,
no te odio, no te amo.

No pretendas que te importo,
aunque no me importa que pretendas.

Que el mundo te alcance, y te alcance el camino.