Pedacito de cielo,
luna celeste y arrogante,
vi tus ojos perdidos en los míos
y descubrí, que estamos hechos
para estar así.
Yo a tu lado,
espiando y aguardando
cada paso que das.
Como la luna a la tierra
y tus grandes aventuras,
las concedas al sol.
Y tus miedos y tristezas
aguardan conmigo, y la calma
de la tempestad rodante que te da
mi risa.
Como la luna, la marea sube cuando
estas. Y la tierra es más fértil
y las plantas crecen.
No llenare jamás tu soledad con mi presencia.
No hace falta!
Y cuando me vaya, no dejare tristeza
en tu mirada, ni desazón, ni olvido.
Aun no sabes lo que soy, ni lo que pienso,
la magia esta y estuvo en ello
la ignorancia y el anhelo envueltas y perdidas.
Y despiertas mis miedos y temores
y revoloteas en mi más de una vez,
y te quedas altivo y distante
y te vuelves frio, inexorable.
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