Despiertas en mí los más absurdos miedos,
y la distancia es amarga y cruel y un espejo,
que me obliga a habitar con mis deseos.
Y me desnuda en el alba a la espera de verte,
me siento clara y absurda, en unas horas inerte.
Y la tristeza me embarga,
Y la demencia se siente.
Y voy purgando los miedos,
y calmando estas ansias absurdas de tenerte.
No tengo calma,
no siento frio.
Me escondo a la distancia,
me voy rogando al cielo.
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