viernes, 12 de mayo de 2017

Condenadas

Nunca te dije que iluminas el camino, tampoco quise contradecirte. Es solo mi manera de ser. 

Crecemos aprendiendo a estar encontra, a defendernos, a imponernos, a persistir e insistir. 

Jamás acepte un cumplido, la conquista tradicional me aburre. Al punto, directo, honesto, sin pérdida de tiempo....

Y lo sé, lo sé. Sin miedo, sin rodeos, sin juegos, sin dudas, sin arrepentimientos. 

Al limite, y lo sé, lo sé. 

Crecemos rompiendo nuestras propias barreras, condenadas al exilió, a estar encontra, a estar de primeras y ser las últimas. 

Crecemos lejanas a los comentarios, crecemos con coraza, armadas con nuestro amor, condenadas pero libres. 

Por eso no aprendí a medir mis palabras, mis derechos no me limitan, me fortalecen. 




martes, 18 de abril de 2017

Madisson

Que difícil es cumplir con las promesas, y acallar los sentimientos y guardarlos dentro de una botella y tirarla al mar. Que difícil es tenerte cerca y no sentirte cerca.

jueves, 26 de enero de 2017

Si de algo me arrepiento es de haber comprado tu amor!!

Los viejos zapatos están en el lugar de siempre, la ropa esparcida por el cuarto, los bolsos y los sombreros mezclados con los libros, en su lugar solo se encuentra la vieja grabadora que hace días no suena.


Por la ventana se ve la fuente, ropa vieja puesta al sol y a la luna, la luna y de vez en vez un par de gatos que llegan a calentar sus patitas en los días de invierno.

Siento oprimido el pecho, y de mi solo brotan anhelos, recuerdos. 

Poco a poco entiendo, lo entiendo todo. Duele estar condenados a ser solo un par de extraños más en este mundo. 

Dos desconocidos, que se sientan en la barra de un bar,  un día cualquiera añorando lo que ya no fue. 

Pero, ya no quiero sentir este vacío. Quiero ese WOW, quiero sentirme viva. 


martes, 24 de enero de 2017

Sola nada

El dolor es relativo, creo que se va transformando en desesperación, en desolación y luego es solo nada.



lunes, 23 de enero de 2017

Déjale a Dios juzgarlo

Sólo quisiera borrarte de la piel esté dolor, y devolverte uno a uno todos tus días. Abrazarte y prometerte que jamás poder humano arrancara de tu cara esa sonrisa. Me gustaría devolverte tanta vida.

Pero no puedo, no puedo. Solo tiendo a hacer mío ese dolor, a cargarlo. Y luego intentar comprenderlo, analizar cada paso. Seguramente también tenderé a juzgarlo, y me llenare de rabia, y de impotencia. 

Y entonces, no entenderé de porque la vida es una mierda, y te has vuelto una con la vida. Que paradójico, porque allí, entonces también te juzgare. Y el monstruo, el monstruo te abra alcanzado, y la sonrisa no se ira, pero seamos francos, ya no es la hermosa sonrisa. 

Me equivoque, el monstruo nos abra alcanzado, atormentado, cada quien, en su debida proporción, sin luchar, sin forcejear, sin ganas de vivir, sin fuerza para morir. 

Ya no evito pensar, o tal vez solo evito pensar. Ahora, detesto al monstruo y te detesto a ti, y al dolor, y a la vida, y aun no logro comprender. No puedo, no quiero.